Estudio de las relaciones entre la moda y el cine

4. La moda, el cine y las series. De los 90 a la actualidad

Ya metidos en la década de los 90 y en el siglo XXI, la influencia entre el cine y la moda es mucho más difusa y todo está más interconectado si cabe.

Este último periodo destaca por evidenciar y potenciar las conexiones entre ambos desde los ámbitos de la publicidad y el marketing. Si hablábamos de la espontaneidad como modo de influencia en los inicios de la relación entre la moda y el cine, en estos tiempos todo está altamente planificado y se siguen estrategias meticulosamente concebidas. Igualmente, como vamos a ver más adelante, estos años se caracterizan por el aprovechamiento de los nuevos recursos para la comunicación que posibilita Internet: webs, blogs, redes sociales, aplicaciones para móviles, etc.

Las películas de James Bond ejemplifican esa actuación planificada entre moda y cine. La marca italiana Brioni basó su campaña publicitaria vistiendo a Pierce Brosnan, poniendo incluso el nombre del 007 en el forro de los trajes.

Brioni viste a Pierce Brosnan para James Bond

Más tarde la marca estadounidense Tom Ford hizo lo propio con los trajes para Daniel Craig. La elección en ambos casos es obra de Lindy Hemming, diseñadora de vestuario de todas las películas de la serie, desde Goldeneye (1995) que decía: “Es importante saber elegir los trajes. Hay que garantizar que podrán verse durante años sin que queden desfasados”.

Tom Ford, la elegancia para el Bond de Daniel Craig

Podemos mencionar en esta línea de relación planificada el impresionante despliegue de zapatos que la prestigiosa firma de lujo Allen Edmonds realizó en la oscarizada Titanic (1996).

«Titanic» calzado por Allen Edmonds

En estos últimos años Sofia Coppola es una de las directoras de cine que más coquetea con la moda. 

Manolo Blahnik en la corte de «María Antonieta»

En una escena de su película María Antonieta (2006), Kirsten Dunst, metida en la piel de la última reina de Francia, se está probando diferentes vestidos y zapatos. En un plano rápido se puede apreciar un par de converse azules. Un anacronismo buscado (como la versión rockera de la música barroca que lo ilustra) en forma de homenaje a las clásicas zapatillas deportivas de lona. Originalmente diseñadas para jugar a baloncesto, son en la actualidad el calzado más vendido del mundo. Los preciosos zapatos de época que luce la protagonista son también creación de Manolo Blahnik, que quiso modernizarlos basándose en los zapatitos de muñecas. No es de extrañar que la película consiguiera el Oscar al mejor vestuario.

Sobre este vínculo recurrente entre las películas y los zapatos, Prado Campos sostiene que: “Ningún complemento transforma tanto el cuerpo de una mujer como el zapato de tacón. Realza pecho y nalgas, hace bascular la pelvis, afina y alarga las piernas, arquea el pie… Una mujer con tacones seduce más y es más delicada a la mirada de los hombres. Y si no que se lo digan a Julia Roberts, que hizo sensación en 1990 en Pretty Woman con sus botas altas y tacón de escándalo acompañadas de minifalda.” Esto es claramente visible también en el caso de Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco, donde la actriz incluso cortó un poco uno de los tacones para pronunciar más el movimiento de sus caderas

Tacones famosos: Jula Roberts en «Pretty Woman» y Marilyn Monroe en «Con faldas y a lo loco».

En la mencionada María Antonieta (2006) el vestuario de época en tonos pasteles, recargado, con bordados y volúmenes se llevó el Oscar y no tardó en subirse a las pasarelas de alta costura reinterpretado a la actualidad. La revista Vogue publicó un reportaje bajo el título Teen Queen. The style of Marie Antoinette en que aparecía su protagonista vestida según la visión de grandes diseñadores como: Balenciaga, Chanel, Oscar de la Renta, Alexander McQueen y Dior.

Grandes diseñadores en Vogue recreando a la María Antonieta de Sofia Coppola

La nueva versión de El gran Gatsby (2013) llevó a las pasarelas la vuelta al estilo de los años 20. Aunque Miuccia Prada fue responsable de diseñar algunas de las piezas que se usaron en la película (siempre de la mano de la 4 veces ganadora del Oscar, Catherine Martin) fue Ralph Lauren quien decidió lanzar su colección inspirada en El Gran Gatsby seis meses antes de su estreno. No fue coincidencia que Lauren escogiese ese tema, ya que fue él quien diseñó el vestuario de la versión de la novela de Fitzgerald en 1974. Los trajes de ellos eran de Brooks Brothers. Con sus creaciones volvieron los cortes bob, las diademas en la frente, los tonos ahumados y la pedrería en vestidos de esos años dorados, pero traídos a nuestra época.

Remake de «El gran Gatsby» que recuperó el estilo de los años 20
Los caballeros vestidos por Catherine Martin y las damas por Catherine Martin y Miuccia Prada

La saga de Los juegos del hambre (2012 a 2015) es un buen ejemplo de lo que Internet ha hecho para popularizar aún más la ropa que lucen las estrellas en las películas. Hablo no sólo ya de publicaciones en revistas de moda, sino de blogs, tiendas de ventas on line y redes sociales, con un enfoque en que el cine y la moda comparten una estrategia común a través de Internet. Todo eso genera un tráfico de visitas en multitud de blogs y foros llenos de comentarios de jóvenes, que son indispensables en la comunicación de moda actual. Capitol Couture es una línea de moda creada por Trish Summerville, la diseñadora de vestuario de la saga de Los juegos del hambre, basada en su extravagante universo creado para el cine. A raíz del estreno de la segunda película, Los juegos del hambre: En llamas, sacó una colección cápsula de lujo compuesta de 16 piezas inspiradas en la película. Para ello se alió con la web de venta de lujo online Net-a-Porter. Para la promoción conjunta de la película y su línea de moda, Capitol Couture generó presencia en YouTube, Instagram, Pinterest, Facebook y web, a través de las que difunde sus diseños, pero también diseños de aficionados, perfiles de los personajes e información diversa.

Moda, cine… e Internet. El caso de «Los juegos del hambre»

Cuando antes abrimos el estante de los años 50 vimos cómo el glamur de la actriz Grace Kelly dio nombre e hizo famoso al mítico modelo de bolso de Hermès, el Kelly. Ya en el siglo XXI el cine ha vuelto a hacer un guiño a este icono de la casa francesa en la película Le Divorce (2003) compartiendo protagonismo con Kate Hudson y Naomi Watts en su historia ambientada en París. El bolso Kelly juega un papel clave como atrezo haciendo de regalo. Hermès le prestó el bolso de 10.000$ procedente de su exposición de París al director James Ivory. Otro bolso de Hermès, que incluso ha superado en éxito a su antecesor, tiene como aquel una especial relación con el cine. Estamos hablando del Birkin, que toma su nombre de una actriz popular en los 60 y 70, Jane Birkin. Su demanda supera el ritmo de producción y la lista de espera puede ser de casi dos años. El origen del modelo Birkin es curioso. Según cuentan, la actriz y cantante Jane Birkin, uno de los iconos de los años 60, compartía viaje con el presidente de la compañía, Jean-Louise Dumas. Sorprendido al ver que ella llevaba una canasta decidió indagar en su motivo. La respuesta de la actriz fue que aún no había encontrado la cartera ideal (cómoda y funcional) para viajar. El responsable de la casa francesa le prometió diseñar un bolso para satisfacer sus necesidades y de ahí surgió el Birkin en 1984.

Jane Birkin la actriz que da nombre a un bolso mítico. «Las chicas Gilmore», un ejemplo de su emplazamiento en una serie

Hemos visto intervenir de modo relevante este bolso en capítulos de series de gran éxito. En Las chicas Gilmor(2000-2007) es el regalo de lujo para Rory de parte de su novio multimillonario. También aparece repetidas veces en otras series altamente vinculadas a la moda como Gossip Girl (2007- 2012) y Sexo en Nueva York (1998-2004). 

Al hilo de estos últimos casos que he comentado, es conveniente coger este bolso para que nos acompañe en nuestro paseo por esta última parte y hablar de un giro que ha sido fundamental en los últimos tiempos. La influencia que tuvo el cine en la moda anteriormente ha pasado a ser sustituida, en buena medida, por las series de televisión. Actrices como Blake Lively o Sarah Jessica Parker son las nuevas Grace Kelly o Audrey Hepburn en cuanto a su influencia en la moda y el reclamo para las grandes firmas. Eric Daman, el diseñador de vestuario de Gossip Girl, comentaba que para la sexta temporada había conseguido el vestuario y los complementos de alta costura de París, porque las marcas querían que las llevase Blake Lively.

El paso de testigo del cine a las series en la relación con la moda

Los productores saben que para que una serie se destaque del resto y que, en lo posible, adquiera el preciado estatus de culto, es necesario que tenga una propuesta de moda. De esta manera, inesperadamente, la buena salud de la industria de la moda hoy también está ligada a la TV y a Netflix, Amazon, HBO y otras plataformas.

De los Estudios de Hollywood a las Plataformas

Actualmente todo está diseñado con vistas a facilitar este consumo: apps como Spylight o webs como shopyourtv.com o wornontv.com informan de dónde proviene cada prenda, ya sea los abrigos de Olivia Pope en Scandal (2012-2018) o los accesorios de Blair en Gossip Girl. No es casual que Mandy Line, la diseñadora de vestuario de Pequeñas mentirosas (2010- 2017), pusiera como condición para aceptar el trabajo que la dejasen hacer de la moda el quinto personaje de la serie. Y en efecto, la producción no solo atrapa a la audiencia adolescente por su trama, sino porque sus cuatro personajes principales llevan la ropa trendy que esta desea usar.

Apps que unen moda, series y compra

Años atrás, los únicos diseñadores de vestuario conocidos eran los que trabajaban en el cine, como Adrian o Edith Head, pero a medida que la televisión ganó más respeto como medio, los miembros de la profesión afirman que esta ejerce mayor influencia. Los nuevos grandes nombres del vestuario que impulsan a la moda desde las series son: Patricia Field (Sexo en Nueva York), Janie Bryant (Mad Men), Mandi Line (Pequeñas mentirosas), Lyn Paolo (Scandal) o Eric Daman (Gossip Girl)

Grandes diseñadores de moda en series

Al tener que alimentar muchos capítulos a lo largo de varias temporadas, el diseñador de vestuario muchas veces se ve obligado necesariamente a combinar sus propias creaciones para uno o varios personajes de la serie, con la selección que hace de ropa de otros diseñadores. Por ejemplo, Patricia Field puso poco de su propia creación en Sexo en Nueva York y acudió a los más grandes nombres del prét-à-porter (D&G, Prada, Chanel y otros).

Las series acuden a las marcas de moda

En este sentido hay que destacar el papel de los estilistas de las series; son ellos los que se encargan de presentar vestidos,  zapatos  y  accesorios  a  través  de  los  personajes.  Así convierten la TV en un escaparate donde los diseñadores posicionan sus productos.

Las marcas de moda se inspiran en las series

Pero si los diseñadores de vestuario acuden a los modelos de las pasarelas, estas a su vez se inspiran en ellos. En 2009 Gossip Girl fue el tema de una línea exclusiva de Anna Sui para la cadena Target, que se agotó en 24 horas. En 2010 las colecciones de Miuccia Prada y Marc Jacobs evocaron descaradamente la estética de Mad Men, y en invierno de 2012 Ralph Lauren presentó su colección Downton Abbey.

«Mad Men»: colecciones de Miuccia Prada y Marc Jacobs

Obviamente, Hollywood no podía ignorar semejante fuente de ingresos. En 2010 AMC, productora de Mad Men, se asoció con Banana Republic para una colección bajo su nombre diseñada por Bryant; Kerry Washington y Lyn Paolo, protagonista y diseñador de vestuario de Scandal, hicieron otro tanto con la marca The Limited, para una colección exclusiva; mientras que Daniel Lawson, diseñador de vestuario de The Good Wife, lanzó una línea de ropa para mujeres profesionales.

Asociación de The Limited con «Scandal»

Cuando Janie Bryant, la diseñadora de vestuario de Mad Men, diseñó un traje de Brooks Brothers basado en el look del personaje de Don Draper, se agotó de todas las tiendas y la Web en 10 días. Arthur Wayne, el vicepresidente de relaciones públicas globales para la tienda, decía: “Este tipo de colaboraciones ayuda a que los consumidores piensen en nosotros de manera diferente”.

Si hay una serie paradigmática de esta relación entre las series y la moda es Sexo en Nueva York (1998-2004), que ha tenido hasta la fecha dos secuelas en forma de películas (2008 y 2010). La moda se integra en ella como parte esencial de la vida de sus protagonistas, sobre todo de Carrie Bradshaw, encarnada por la actriz Sarah Jessica Parker. La diseñadora de vestuario Patricia Field fue la clave de su éxito al dar a Carrie y sus amigas un estilo que ella calificó de “ecléctico, como la ciudad misma”, con una mezcla singular de artículos de lujo y ropa de calle.

Sarah Jessica Parker, la nueva musa de la moda del siglo XXI

Los ejemplos de su relación con la moda son innumerables. El birkin de Hermès aparece en varias ocasiones, como en una secuencia en la que un vendedor replica a una atónita Samantha Jones por tener que esperar 5 años para tener un bolso: “No es un bolso, ¡es un Birkin!”

Siguiendo con Sexo en Nueva York es visible cómo se ha creado una asociación especial entre Sarah Jessica Parker y el diseñador canario Manolo Blahnik. En un capítulo de la serie se deja bien claro cuál era la prioridad de la protagonista cuando esta suplica a un atracador que está a punto de robarle y exclama resignada: “Los ladrones de hoy en día ya no quieren solo dinero… ¡quieren moda!” En la primera película sacada de la serie se nos ofrece la prueba definitiva de esta pasión cuando Mr. Big pide matrimonio a Carrie no con un anillo, como todo el mundo, sino con unos preciosos Hangisi. Hace unos años Zara lanzó una versión low-cost para hacer accesible al gran público los Manolos de Carrie Bradshaw.

Manolo Blahnik calza «Sexo en Neva York». La versión «low cost» de Zara
Colgante Carrie

No podemos dejar de mencionar el mítico collar Carrie, imitado hasta la saciedad. Uno de los momentos más difíciles para Carrie Bradhaw en Sexo en Nueva York fue cuando se había mudado a París por amor, y desengañada con el hombre y la ciudad, cree haber perdido su colgante de “Carrie”. Desde que comenzó la serie fue una de las señas de identidad del personaje, y eran pocas las fans que no lo han querido en algún momento u otro.

Marcando tendencia

Sarah Jessica Parker también puso de moda enseñar el sujetador desde que apareció con su vestido blanco y el sujetador negro debajo. De hecho, se convirtió en una imagen muy recurrente, no había capítulo que no enseñara el sujetador debajo de alguna prenda. De esta forma llegó a ser el objetivo de una campaña de Intimissimi.

Una serie muy vinculada a la moda ha sido Downton Abbey (2010-2015), compuesta de 52 capítulos en 6 temporadas, con un presupuesto de más de 2 millones de libras por capítulo y una audiencia mundial de más de 300 millones de espectadores en todo el mundo. Por poner un caso, Ralph Lauren creó varios looks para su colección otoño-invierno 2012-13 inspirado en el estilo british de los 10 y los 20 en que se ambienta la historia. Pero no sólo eso, el diseñador también se sirvió de la banda sonora de   la   serie   para   ambientar   el   desfile de presentación de estos diseños, durante la Mercedes-Benz New York Fashion Week.

Colección «Downton Abbey» de Ralph Lauren

La otra gran serie vintage conectada con la moda ha sido Mad Men (2007-2015), que duró siete temporadas a través de 92 episodios. Estaba centrada en los publicitarios de Madison Avenue y trajo de vuelta el estilo de los años 60 e impuesto los estilos de sus personajes en creaciones de Marc Jacobs, Galliano, Valentino, Chanel, Prada, Vuitton y Banana Republic entre otros. A través de la imagen, sobre todo de los personajes femeninos, se puede apreciar el estilo norteamericano de vestir, en su adaptación del new look francés, más cercano a las pautas de la moda de Dior en los años 50 y más suavizada en los 60.

Marc Jacobs, Galliano, Valentino, Chanel, Prada, Vuitton y Banana Republic recrean la moda de los primeros 20 en «Mad Men»

Una serie que ha marcado tendencia en sus 121 episodios a lo largo de 6 temporadas ha sido Gossip Girl (2007-2012). En ella la moda, centrada en el estilo del Upper East Side de Manhattan, es casi un personaje más, y en cierto modo es la heredera juvenil de Sexo en Nueva York. De hecho, el diseñador de vestuario de la serie, Eric Daman, ya trabajó como asistente de vestuario en la primera. La influencia de la serie en la moda ha sido considerable. El New York Times llegó a decir que la serie había sido concebida como una herramienta de marketing para las marcas de moda. 

«Gossip Girl» materia prima para las marcar de moda

Entre las series y la calle existe un feedback tan brutal que en Gossip Girl los diseñadores se peleaban para que los protagonistas lucieran sus diseños.

El abrigo de Zara agotado por su promoción en la serie

Todo lo que aparecía en esta serie se convertía en moda y si, además, su precio era asequible, se agotaba en horas. Un ejemplo fue el abrigo de Zara que lució Blair en la sexta temporada y que se agotó en unas pocas horas.

Todos los protagonistas de la serie tienen un estilo característico, pero son Serena van der Woodsen (Blake Lively) y Blair Waldorf (Leighton Meester) las que deslumbran con sus estilos diarios.

Blair, clásica y recatada, destaca por un estilo preppy que va evolucionando a lo largo de la serie, pero sin perder su esencia. En esta serie se reinventaba el aburrido uniforme escolar como algo chic. Su seña de identidad se remata con los complementos románticos y femeninos (diademas, pañuelos, sombreros, perlas) y vestidos muy entallados y largos con diseños arquitectónicos. 

El estilo de Blar

Serena tiene un estilo más despreocupado y sexy, que está casi siempre colmado de lentejuelas, brillos y complementos étnicos. A ella la identificamos con el estilo boho chic, una combinación inesperada de prendas de estilo bohemio y chic. Experta en mezclar piezas de alta costura con ítems vintage, grandes accesorios y siempre un toque clásico (como buena chica de la zona pija de la Gran Manzana). La rebelde sin causa de la serie más fashion de la televisión era capaz de llevar algo de lo más extravagante como si fuera lo primero que había pillado por el armario y estar fabulosa. 

El estilo de Serena

Marcas como Valentino supieron ver esta oportunidad y proveían de infinitos bolsos a los guardarropas del estudio.

Bolsos de Valentino en «Gossip Girl»

Es normal ver a las protagonistas luciendo Kellys de Hermès, bolsos de Chanel, zapatos de Jimmy Choo, vestidos de gala de Ralph Lauren, tacones de Yves Saint Laurent, o stilettos de Louboutin. Entre las prendas que han vuelto gracias a sus personajes podemos encontrar las diademas y los sombreros cloché de Blair Waldorf rescatado de los años 20 y que Ralph Lauren recuperó en sus colecciones, o el estilo más elegante, los minivestidos y los altos tacones de Serena Van de Woodsen. Además de los modelos que aparecían en ella de Oscar de la Renta, Chanel, Elie Saab, Marc Jacobs o Gucci.

Distintos casos de vinculación de «Gossip Girl» con las grandes marcas de moda

Los Bridgerton (2020-presente), ha sido uno de los últimos hitos mundiales, no sólo en el ámbito de la ficción, sino por su relación con el mundo de la moda. En ambos mundos ha tenido que lidiar con las mismas críticas por su falta de realismo y su tendencia a la estilización. Su máxima responsable, la productora ejecutiva afroamericana Shonda Rhimes, responsable de series como Anatomía de Grey (2002-presente) o Scandal (2012-2018), es una decidida defensora de los derechos de su raza, ciertamente, y ello la ha llevado a incluir de modo poco realista personajes negros en su historias, que ha sido una de las críticas recibidas más recurrentes.

El vestuario de «Los Bridgerton» reinventado para la ficción televisiva

Igualmente, su diseñadora de vestuario, Ellen Mirojnick, al ser criticada por el hecho de que ciertas telas o diseños empleados en la serie no se corresponden con la realidad de la época histórica, comenta que no le preocupa, porque no está haciendo un documental sobre un periodo histórico, sino una ficción, y que eso la libera para tomarse las convenciones necesarias. Ella habla de hacer una fantasía creativa con los mismos márgenes que con derecho se toma la ópera en la puesta en escena o la poesía en la escritura. La propia Shonda Rhimes argumenta que los finales felices de los dramas románticos son otra convención que nadie censura a ese tipo de obras. De cara a la puesta en escena, Los Bridgerton, camina por la vía de la estilización, donde prima la motivación, la evolución y el simbolismo de sus elementos dentro del plano de la historia. En esa misma línea cabe entender, por ejemplo, que en el episodio inicial de la segunda temporada llega a sonar un cover del “Material Girl” de Madonna.

Los vestidos de corte imperio son la prenda más habitual entre los personajes femeninos de la serie, pues eran tendencia en el periodo de Regencia en Inglaterra. Dichas prendas vieron cómo sus búsquedas en Internet habían aumentado hasta un 93% a lo largo de las semanas de su emisión. Ello provocó que ese tipo de vestidos estuviese presente en las colecciones de primavera-verano de 2021 de firmas como Giambattista Valli o Erdem, y que también subieran las búsquedas de vestidos con mangas abullonadas en un 26%.

Vestidos corte imperio traladados de «Los Bridgerton» a las tendencias actuales

En la serie, el personaje de Daphne luce este tono insistentemente, hasta el punto de llegar a llamarlo “azul Daphne”. Sobre las pasarelas, se hizo sitio en firmas como Miu Miu, Boss, Giorgio Armani, Blumarine, Fendi o Chloé. A nivel narrativo dentro de la serie, su diseñadora neoyorkina Ellen Mirojnick, comentaba que, a medida que el personaje se hace más maduro, ese azul se torna menos claro, más oscuro, en esa apuesta por la evolución en la puesta en escena.

El azul «Daphne»: de las plataformas a las pasarelas

Los vestidos de estampados florales y la paleta de colores brillantes sirven en la serie como un rasgo definitorio de los personajes de la familia Featherington, que quieren estar presentes entre la nobleza. Su afán por la notoriedad para integrarse en el mundo de la nobleza de Londres las lleva a vestir de ese modo, algo que ha sido aprovechado por el mundo de la moda para marcar tendencia con colores vivos en firmas como Rodarte, Valentino o Kenzo.

Vestidos de coloridos estampados florales convertidos en tendencia por «Los Brifgerrton»

Por último, otra serie que está teniendo una estrecha relación con el mundo de la moda es Emily en París (2020-presente), creada y producida por Darren Star, responsable de series como Sensación de vivir, Melrose Place o Sexo en Nueva York y que se ha convertido en una de las series más exitosas de Netflix. En la serie el estilismo empezó  siendo obra  de Patricia Field (Sexo en Nueva York), que ideó en la primera temporada para todos los personajes, pero especialmente para su protagonista. Emily Cooper llega a París y se mimetiza con la modo de la ciudad vistiendo diseños de Dior, Chanel y AMI Paris (firma para la que tiene que diseñar una acción comercial en la tercera temporada). Marylin Fitoussi se hizo cargo del diseño de vestuario en la segunda y tercera temporada, de manera que Field se quedó como asesora de la producción en el terreno estilístico. Alguien ha definido a Emily Cooper como una especie de Carrie Bradshaw actualizada en clave milenial. La propia Collins apunta: “Emily ama el color, los estilismos osados, los estampados y las siluetas, pero tiene un estilo parisino más elevado. Hemos introducido en su armario más colores atrevidos, como el amarillo y el morado.»

Darren Star es consciente de que el estilo de Emily engancha a la audiencia por su extravagancia y absurdez. «Es un personaje que se lo pasa en grande con la moda, y creo que la audiencia se divierte con eso. El resto de los personajes tiene también su propia identidad de moda”.

En línea con el mismo pensamiento de Shonda Rhimes frente a Los Bridgerton afirma: “No nos importa en absoluto la realidad”. Y la diseñadora de la serie, Fitoussi, recalca: “No quiero que se vista como la típica mujer francesa. No quiero que sea un clon de lo que se espera de la estética parisina o de lo que supuestamente es la moda francesa. Si hiciera eso, sería un fracaso.”

El estilismo de Emily Cooper se caracteriza por el eclecticismo, con mezclas imposibles de estampados y piezas variopintas: rayas con cuadros, verdes con azules y fucsias, cuero con lana, minifaldas con chaquetas oversize… El exceso, siempre desde una perspectiva naif, forma parte de su personalidad estilística. Conjuntos de minifalda, top, camisa y americana son un habitual en ella pero también los vestidos estampados, especialmente de flores.

Un estilismo parisino de fantasía

Los complementos merecen una mención aparte y es que Emily Cooper no escatima en boinas, gorros de pescador, cinturones sobre los vestidos, botines de diferentes colores y altos tacones y mini bolsos, muchos de ellos de grandes marcas, y tote bags.

Colorido en París

Otro personaje destacado en el vestuario de la serie es la jefa de Emily. Con Sylvie se presenta la elegancia de una mujer madura francesa, generalmente portando con vestidos entallados monocolor de Alexandre Vauthier, faldas lápiz, escotes seductores y accesorios con personalidad como grandes brazaletes, colgantes y bolsos.

La elegancia de Alexandre Vauthier en Sylvie

Confrontando estas dos imágenes de un episodio de la segunda temporada, podemos apreciar un inteligente empleo del contraste de los dos personajes, Emily y Sylvie, por medio del vestuario. A la izquierda apreciamos las diferencias habituales en su modo de ser reflejadas por medio del vestuario. Sin embargo, a la derecha vemos a ambas unidas en un frente común, para lo que el diseño del vestuario las aúna, mediante el uso de los cuadros blancos y negros y del color fucsia, manteniendo las variantes lógicas de cada personaje (la boina y especialmente, la minifalda).

El diseño del vestuario al servicio del comportamiento de los personajes en la ficción audiovisual

Capítulo 5 / Inicio